Experiencia en Bayaguama

Amemos a Dios, pero que sea a costa del sudor de nuestras frentes

Miguel Ángel Arias Pérez /Rep. Dominicana

2 de Enero de 2001

Miguel Ángel Arias PérezComienzo con las palabras de San Vicente de Paúl Amemos a Dios, hermanos, amemos a Dios, pero que sea a costa del sudor de nuestras frentes y el sudor de nuestros brazos.

Desde muy joven (10 años) di mis primeros pasos participando del grupo de misioneros que todos los domingos salían a evangelizar por los barrios visitando los hogares, ya que tenía poco de fundada y estaba compuesto por mucha gente que había emigrado del campo a la ciudad y no habían recibido los sacramentos, por lo cual en la misión buscábamos sobre todo la formación de las comunidades.

En los años del 1990 al 1992, ya participando de las J.M.V., compartió junto con los grupos de jóvenes de las J.M.V. de España que durante los veranos de estos años trabajaron en la Parroquia Santa Luisa de Marillac, de los Tres Brazos, consolidando las comunidades más pobres y sirviendo desde la educación en la guardería infantil, la enfermería y la catequesis de niños, jóvenes y adultos.

No fue hasta el verano del mismo 1992 que estuve por primera vez de Misión en un campo, zona rural, en el interior del país, en el pueblo de Bayaguama, junto con los Padres Paúles y los seminaristas. El objetivo que nos propuso el párroco del santuario de Bayaguama fue reavivar la fe en las comunidades, las cuales estaban apagadas, ya que había sólo dos sacerdotes para cuarenta comunidades y sólo la parroquia tenia una comunidad de religiosas.

Por la mañana nos levantábamos temprano para rezar el rosario de aurora caminando en el barrio. Más entrando el día visitábamos los hogares para compartir y reflexionar en torno de la Palabra de Dios con la gente, especialmente con los enfermos y las personas ancianas de igual manera en el año próximo (1993) fuimos a Bayaguama, pero esta vez a uno de los campos, para avivar la comunidad, la cual tenía una capilla en la cual se celebraba la Eucaristía una vez al mes.

La experiencia que llamo como la primera más fuerte fue la del 1994 en Vicente Noble, un pueblo de Bayaguama en el sur de la Rep. Dominicana. Los misioneros éramos 17 entre Padres y jóvenes. Yo era el enfermero del grupo y ya en el camino estaba vigilante de uno de los misioneros que estaba con fiebre. Toda la noche estuvo muy mal por lo que al otro día le enviamos a la capital para que vaya al médico. Tenía laringitis. A los dos días cuando veníamos de una de las comunidades al pueblo nos encontramos con el coche del párroco porque llevaba a otro de los misioneros de emergencia al hospital, ya que sufría de fuertes dolores de estómago. Había contraído unas bacterias que le habían infectado el estómago. Y así dos misioneras más. La comunidad en que trabajaba junto con un compañero estaba golpeada por el alcoholismo, la delincuencia y la promiscuidad sin dejar de lado la carencia de centros de salud, agua para consumo y para regar los cultivos, olvido por parte del gobierno, analfabetismo y carencias de formación cristiana, realidad esta que es un común denominador en la parte sur del país.

Al principio parecía que todo era en vano. Claro, yo estaba mirando con los ojos humanos no con los de Dios. Y aunque no me toca a mí ver el fruto al final de la misión tuvimos un rosario por las calles con la gente con la cual pude ver rostros que fue el mismo Dios quien los cambió.

Pero la experiencia más rica fue la que tuve en 1998 en un campo llamado Sebaball que está lleno de carestías pero en el que Dios iluminó a un grupo de mujeres totalmente analfabetas a formar una congregación del Espíritu Santo, quienes desde su trabajo diario en el campo o haciendo queso, mantienen una llamada especial que Dios les ha hecho por medio de sus cantos que desconocía. Me sentía extraño en mi propio país. De este modo pude vivir más fuerte las palabras de San Vicente que dicen Los pobres nos evangelizan.

Releer este documento

Misioneros Seglares Vicencianos

CONTACTA CON NOSOTROS

Misevi y su organización:

Marcos Amador

Diseño del sitio Web:

José Manuel